martes, 25 de agosto de 2009

Matrícula en escuelas y liceos públicos

Dos notas sucesivas de El Mercurio dan cuenta de un problema creciente en los establecimientos municipales: la baja de la matrícula que, según se indica en ese medio, alcanza a más de 320 mil alumnos en la década en curso (2000-2008). A partir de este dato, El Mercurio expone las opiniones cruzadas de la ministra de educación, el representante del Colegio de Profesores y de alcaldes de diverso color político, con mayor protagonismo del alcalde de la comuna de Santiago, dada su condición de representante de la Asociación Chilena de Municipios.

El debate es tanto por las causas y las soluciones. Respecto de las primeras, se atribuye la caída de la matrícula a los entrabes que implica el Estatuto Docente, a la baja cuantía de la subvención y a la debilidad de la fiscalización ministerial. También se añade causas estructurales, como la asimetría de condiciones de gestión entre municipios y entre establecimientos municipales y privados subvencionados, y el mecanismo de financiamiento vía subvención a la demanda y no, señala el dirigente del Colegio de Profesores, según las necesidades de cada comuna (esto es, de acuerdo con las características socioeducativas de la población escolar y la complejidad territorial).

Pese a este panorama de deterioro de la educación pública, el artículo muestra algunos ejemplos de buena gestión, entendiendo por ésta aquella que consigue altos puntajes en pruebas nacionales (SIMCE y PSU) y/o que logra equilibrios operacionales. Por cierto, también caben acá los establecimientos municipales que han mejorado sus desempeños en estas pruebas o que han logrado incluso generar superavits operacionales y distribuir incentivos entre los docentes. En particular, se destaca el caso de establecimientos de la comuna de Ñuñoa (República de Siria y Augusto D'Halmar).

Parece obvio que las razones de la emigración de alumnos desde los establecimientos municipales se relacionan con cuestiones estructurales (como la regulación del trabajo docente y el diseño de mercado educativo en condiciones de recursos de gestión distintas para unos y otros) y con razones de gestión de la oferta educativa, esto es, con cierta indolencia y falta de capacidades por parte de los gestores municipales y los docentes y directivos de los mismos establecimientos que hoy pierden matrícula de manera sostenida.

Sin perjuicio de lo anterior, puede ser razonable explorar otras hipótesis que pueden dar cuenta de procesos concomitantes menos explícitos:

  1. por un lado, la búsqueda de mejores oportunidades educativas para sus hijos que las familias legítimamente anhelan y que no encuentran en escuelas y liceos municipales;
  2. la distinción social que también pretenden algunas familias que asocian el acceso a lo privado y lo pagado (aunque sólo lo hagan parcialmente en la modalidad de financiamiento compartido) como una estrategia de inserción en redes a las que quisieran pertenecer;
  3. el efecto de la difusión nacional de resultados SIMCE y PSU donde sistemáticamente los establecimientos municipales, salvo contadas excepciones, aparecen como menos competentes;
  4. la proliferación de nuevos establecimientos privado subvencionados en sectores donde hasta primaba la oferta municipal, y que ha sido construidos sobre la base de incentivos y oportunidades generadas por las propias políticas educativas, como la JEC;
  5. y, por último, las trabas que el propio Estado (o la normativa) pone a la construcción de establecimientos municipales de educación, que resultan engorrosas o de una lentitud pasmosa, en comparación con los requisitos puestos a los sostenedores privados.


La foto es de http://reflexionesdeunaestudiantebudista.blogspot.com/2009/02/libre-te-quiero.html

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