jueves, 24 de marzo de 2011

El engañoso éxito académico de algunos centros escolares

Un poco más extenso y expresivo es el título del reportaje de CIPER Chile sobre los factores que parecen explicar el éxito de establecimientos privados subvencionados que logran buenos resultados en la prueba SIMCE, pese a que se localizan en sectores de alta vulnerabilidad y pobreza. La hipotesis que sugiere el reportaje es simple: es la (auto) selección de alumnos y el cobro a las familias lo que sustenta las diferencias de resultados con escuelas y liceos gratuitos.

Copio un fragmento del reportaje, que puede ser consultado en CIPER:

De acuerdo con un estudio de Gregory Elacqua, director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, entre 1990 y 2008 los establecimientos particulares subvencionados casi doblaron su número mientras los públicos disminuyeron en 7,1%. Estos últimos han perdido cerca de 400 mil alumnos desde 2001. Una porción importante proviene de los sectores de clase media de tres de las comunas más pobladas de la capital: La Florida,
Puente Alto y Maipú.

Los municipales, los que van quedando, son cada vez más colegios destinados a los pobres. Colegios que atraviesan por una grave crisis de matrículas y deben competir con establecimientos privados con subvención estatal que en no pocos casos, pese a que la ley se los prohíbe expresamente, seleccionan a sus alumnos según su rendimiento académico. En el sistema público va quedando el remanente. Lo que sobra y nadie quiere. Es por ello que Oscar Arias, del Instituto de Investigación y Desarrollo Educacional de la Universidad de Talca, sostiene que un colegio es bueno o malo según la capacidad que tenga de discriminar y seleccionar a sus alumnos:

-En definitiva los colegios buenos son los que desechan a los alumnos pobres, a los alumnos con problemas de aprendizaje y a los alumnos con mal rendimiento académico. Estos estudiantes van a parar finalmente a los colegios que no hacen discriminación, que son principalmente los municipales y algunos particulares subvencionados. Los llamados “establecimientos basureros”.


En CIPER también se puede leer otro reportaje relacionado con la candente desigualdad y desesperanza que puebla la educación pública en sectores de pobreza... como para reafirmar que una sociedad tan desigual como la nuestra no tiene opciones reales de mejorar la calidad de la educación si no se hace cargo de esa desigualdad estructural. O como escribiera Juan Carlos Tedesco hace más de una década (2000): ¿cuánta equidad social es necesaria para que haya una educación exitosa?, agregando luego: por debajo de la línea de subsistencia, los cambios institucionales y pedagógicos tienen un impacto muy poco significativo en los resultados escolares.

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