
Una voz indispensable en esta reflexión es la de Juan Carlos Tedesco, maestro argentino de amplísima trayectoria internacional. Recientemente, Tedesco ha dicho que parece haber concluido la era de las reformas y que, en cambio, se ha impuesto la etapa de las metas. Y, claro, las metas son cuestión de gestión y parten del supuesto de un acuerdo social tácito sobre los significados de la educación y su relación con los ideales de una sociedad democrática. Pero Tedesco postula otra tesis: los cambios educativos recientes se caracterizan más bien por un significativo déficit de sentido, lo cual implica que las políticas han olvidado discutir hacia dónde apuntan y a quiénes benefician. En contraste, lo que debiera orientar el comportamiento de los actores sociales (en especial, los que participan en los procesos educativos), es la búsqueda de una sociedad más justa. Así, en esta sociedad de la información y el conocimiento, una educación de calidad para todos es condición necesaria para el logro de la justicia social.
Fundación Santillana ha publicado un documento donde Tedesco expone sus reflexiones en la dirección de los párrafos anteriores, titulado "Educación y justicia: el sentido de la educación", con aportes de especialistas como Emilio Tenti, Cristián Cox, Elsa Castañeda, Fernando Calderón y Francesc Pedró. Sin duda, un valioso aporte para la discusión actual en Chile.
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