lunes, 27 de diciembre de 2010

Formación inicial docente

En El Mostrador, se publica una columna de Patricio Felmer, académico de la Universidad de Chile, sobre la discusión nacional reciente en torno de la formación inicial docente. El lanzamiento del libro de Beatrice Avalos y Claudia Matus, donde analizan los resultados logrados por estudiantes de pedagogía chilenos en una medición internacional (TEDS-M), sirve a Felmer como punto de partida para discutir la perspectiva crítica que pobló buena parte del discurso público sobre educación y que sólo por la fuerza de los resultados conseguidos por Chile en evaluaciones internacionales, ha venido siendo matizada en estas semanas. Al respecto, pese a que los resultados en TEDS-M son deficientes y confirman la baja productividad de la formación inicial docente, Felmer argumenta que los resultados en PISA 2009 y los progresos en SIMCE, indican que las medidas de reforma tomadas por la Concertación fueron correctas.

En lo que dice relación con la formación inicial docente, Felmer valora que el gobierno actual haya comprendido que la prueba INICIA es sólo un eslabón de una estrategia de mejora de la formación inicial. Los otros eslabones son la definición de estándares para la formación en Matemática, Lenguaje y Ciencias y, a partir de éstos, la generación de un paquete de ayudas a las universidades formadoras.

En esta década, la matrícula de las carreras de educación ha aumentado nada menos que un 220% (CEPPE, 2010). Es decir, aun cuando su retorno privado es comparativamente bajo, las pedagogías son carreras populares en la educación superior. Esta popularidad parece deberse a dos factores: a) por lo general, son carreras de bajo costo porque básicamente demandan una enseñanza "de tiza y pizarrón"; y b) son de baja selectividad o menor exigencia en el ingreso, es decir, accesibles a alumnos que han obtenido puntajes PSU medios o bajos. Por cierto, ambos factores son una generalización: hay instituciones de educación superior que han implementado modelos formativos complejos y de alto costo; y también hay estudiantes con buenos desempeños que optan por la pedagogía.

Junto con esto, convergen factores institucionales de mayor alcance. Uno de ellos es la regulación. La formación pedagógica se desenvuelve en un escenario donde la regulación estatal, las regulaciones de mercado y las regulaciones académicas se disputan peso e influencia y este juego no está ayudando a mejorar las cosas. Así, un reciente estudio de Cox, Meckes y Bascopé (CEPPE, 2010), luego de revisar las políticas sobre este asunto, afirma que la influencia excesiva de las regulaciones de mercado (competencia e incentivos) y la falta de integralidad de las regulaciones estatales (como el relieve dado a la prueba INICIA como barómetro de la calidad de la formación inicial, aun cuando sólo mide aspectos parciales de ésta, como el manejo de conocimientos disciplinarios) no contribuyen a mejorar la calidad de la formación inicial. El artículo se puede descargar acá.


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