
En el caso de los secundarios, se les advierte que repetirán por inasistencia, haciendo referencia a que la normativa educacional establece un mínimo del 85% de asistencia para la promoción en enseñanza básica y media. Olvidan mencionar, sin embargo, que las normas (el decreto 112 de 1999 para primero y segundo medio; y el decreto 83 de 2001, para tercero y cuarto) señalan que los reglamentos de evaluación definidos por cada establecimiento pueden definir situaciones excepcionales donde este mínimo de asistencia no es considerado, reservando al director del establecimiento esta facultad. No es, por consiguiente, un asunto del sostenedor (un alcalde o dueño), si bien puede serlo del MINEDUC pues la misma normativa abre la posibilidad de que la SECREDUC -y en última instancia la División de Educación General DEG, autorice excepciones al criterio general en situaciones no previstas. No es, por lo mismo, una fatalidad que no se cumpla el 85% de asistencia regular.
Si, en cambio, se piensa en los contenidos y los aprendizajes asociados, cabe la preocupación. Pero aun así, la experiencia muestra que los liceos -y sobre todo los estudiantes y pre-universitarios- son capaces de acelerar los aprendizajes y lograr los desempeños que finalmente aseguren la continuidad de estudios. No cabe, en consencuencia, especial alarma por los plazos.
En el caso de los universitarios, el historial de movilizaciones y la posterior normalización académica es también argumento de que esta larga paralización puede ser remediada en términos curriculares.
En el caso de los universitarios, el historial de movilizaciones y la posterior normalización académica es también argumento de que esta larga paralización puede ser remediada en términos curriculares.
Mientras, la conversación entre un grupo de rectores y el MINEDUC sobre el llamado GANE sigue en desarrollo y probablemente próximo al consenso. La falta de información sustantiva al respecto no favorece una toma de posición, si bien la carta del CRUCH a la CONFECH luego de las primeras reuniones entre gobierno y rectores aporta luces sobre lo que está en juego. Sigue pendiente, sin embargo, una apertura más franca a las preocupaciones de la educación superior universitaria y no universitaria, incluidas la cuestión del lucro, el carácter profesional o académico de las carreras, el financiamiento y el aseguramiento de la calidad mediante la acreditación.
Sobre estos puntos, la prensa ha multiplicado opiniones. Estimo recomendables las siguientes:
Sobre estos puntos, la prensa ha multiplicado opiniones. Estimo recomendables las siguientes: