viernes, 23 de abril de 2010

Bullying en Chile


"Los frutos no caen muy lejos del árbol", dice un lector de la columna de una bloguera (Lucía Dammert) de La Tercera, quien critica la falta de debate sobre la violencia escolar y la inseguridad ciudadana. El comentario del lector apunta a las familias "disfuncionales" o "mal constituidas" (padres separados, madres ausentes... ¿qué esperar entonces de los hijos, dice el lector) y sus responsabilidades en la configuración de la predisposición a la violencia de los estudiantes (¡vaya tesis!).

La metáfora vegetal seguro que concluye en frutos podridos en la escuela o el liceo que hay que separar de aquellos que aun conservan su frescura y calidad. Y probablemente la idea de instalar detectores de metal para prevenir el ingreso de armas a un liceo público de Huechuraba (esto es, en una parte del antiguo Conchalí) tenga el mismo espíritu: finalmente, lo que se puede lograr es un dispositivo para identificar los frutos podridos antes que ingresen a las aulas... Quienes propusieron semejante idea, ¿habrán pensado en todos los artilugios de metal que portan normalmente las personas, tales como las llaves, el cortauñas, la cuchara para la colación, el cuchillo sin mango para encrespar las pestañas de profesoras y alumnas, el bolígrafo tipo Parker, el reloj tipo Rolex que adorna la muñeca dee un profesor, la hebilla de motivos satánicos de más de un estudiante, el sacapuntas y el llamado "cuchillo cartonero", entre tantos otros?, ¿habrán pensado en el atochamiento que tendrá el liceo cuando ingresen a clases (un símil del Transantiago y el Metro en hora peak)?, ¿qué ajustes harán al inicio de la jornada para compensar la eventual pérdida de minutos de la primera hora si logran instalar el detector de metales?

Más allá de estas disquisiciones sobre las consecuencias que una decisión como aquélla puede tener en las minucias de la vida escolar, lo que impresiona es la peligrosa ingenuidad de las tesis sobre la violencia y el bullying, compartidas por autoridades municipales, directivos de liceos y lectores de prensa. Porque suponer que un detector de metales ayudará a controlar la violencia dentro de un liceo es como asumir que la instalación de una balanza en el baño de una casa automáticamente impulsará a cuidar la figura y bajar de peso...

La violencia escolar, y el bullying como una de sus expresiones más visibles, es parte de un complejo de relaciones que remite tanto a la misma cultura y convivencia escolar, como a las resonancias de la sociedad. No es tan evidente que la escuela sea el reflejo de la sociedad, como muchos piensan; tampoco es evidente que la escuela sea una burbuja capaz de filtrar toda huella social dentro de sus fronteras. Hay, claro, un poco de cada frente: en la escuela se practican formas de violencia que no son practicadas de igual manera fuera de ella y, a la vez, en la escuela se replican fielmente expresiones de la violencia social, sobre todo las implícitas o simbólicas (los estigmas, las creencias y prejuicios). El matonaje, por ejemplo, parece menos visible en la calle y más elocuente en la escuela; las agresiones "gota a gota" (como las burlas, el acoso o la formas sutiles de discriminación) son igualmente intensas dentro y fuera de la escuela.

¿Qué hacer, entonces? Primero, convenir un modo compartido de reconocer y encarar la violencia. Esto es, ponerse de acuerdo si el enfoque será policial o educativo (o cuándo se pasa del segundo al primero). Segundo, construir un diagnóstico e identificar conjuntamente las expresiones y causas de la violencia (no es raro que las personas discrepen de lo que entienden y reconocen como "violencia"). Tercero, identificar y apreciar las buenas prácticas en la misma comunidad escolar donde ahora se habla sólo de violencia y matonaje (porque también hay motivos de orgullo y valoración positiva en esos lugares). Cuarto, no adoptar una estrategia de trinchera, esto es, que señale culpables, sospechosos y víctimas (lo cual no equivale a renunciar a que quienes han cometido actos violentos no asuman su responsabilidad y las consecuencias). Quinto, asociarse con otros actores y agencias locales porque casi siempre la violencia escolar es síntoma y no causa (lo cual significa que no sólo la escuela debe ser "intervenida", sino también su entorno relevante).


(la foto es de AZDOE y se puede ver mejor en Flickr)







martes, 20 de abril de 2010

Receta para terminar con la educación pública y aumentar la desigualdad


Mario Waisbluth, coordinador del Movimiento Educación 2020, ha publicado en La Tercera, su opinión respecto de la idea planteada por el Subsecretario de Hacienda, Rodrigo Álvarez, consistente en la deducción de impuestos por gastos en educación y salud.

Los argumentos de Waisbluth son particularmente categóricos: la idea es simplemente regresiva en términos de justicia educaiva y no hace sino profundizar la crisis de la educación pública.

Luego de exponer sus argumentos sobre la idea del Subsecretario y antes de plantear sus razones para defender la existencia y mejora de un sistema de educación pública, Waisbluth señala: "es imprescindible no sólo preservar lo que hay, sino recuperar la calidad del sistema público, para que conviva con el privado en un estado de 'competencia en equilibrio', es decir, en que los ciudadanos que prefieran la educación pública puedan optar por recibir una de tan buena calidad como los que legítimamente prefieran la privada, sea por razones de proyecto educativo o religiosas". Es un buen principio.

lunes, 29 de marzo de 2010

Castigos y escuela: una relación histórica

El Museo Pedagógico y la DIBAM han publicado un libro que, con certeza, será de consulta obligatoria para quienes se interesan en la historia de la educación pública en Chile. Aunque el libro fue presentado en febrero, sólo ayer la prensa hace una reseña del mismo. Copio los primeros párrafos de la nota:

En 1812, José Zapiola, futuro director de orquesta y político camaleónico, advirtió la herencia punitiva de la educación colonial. En sus "Recuerdos de treinta años" escribió: "En ese tiempo estaban en uso cuatro castigos: arrodillarse, el guante, la palmeta y los azotes. El primero, considerado como el más suave, era más común".

Nueve décadas después, Lucila Godoy Alcayaga -en ese momento, con ocho años, lazarillo de doña Adelaida Olivares, una señora casi ciega y directora de la escuela primaria de Vicuña- se encargaba de repartir el papel en el establecimiento. Sus compañeras, abusando de su retraimiento, sacaban más de lo presupuestado, y cuando el déficit se hizo notorio, la tímida niña no dio explicaciones. Frente a toda la escuela, doña Adelaida acusó de ladrona a Lucila, quien se ganó una brutal apedreada de sus coetáneas. "Yo no olvido nunca", habría dicho la poeta en el funeral de la ciega directora.

El porvenir de la escuela rural


Una nueva nota de El Mercurio revela el interés puesto por dicho medio en el aprovechamiento del terremoto como una oportunidad de ajuste del sistema escolar público en las zonas afectadas por el sismo. La entrada de la nota es expresiva: parte con una cita a una profesora de Iloca que dice "Salimos ganando", lo cual sugiere que una medida como la tomada en esa localidad semejante a Iloca puede ser bienvenida por los profesores comprometidos en la situación.

Más sugerente es aun la cita a la nueva directora (antes docente de una de las escuelas), quien afirma que con cursos más numerosos se generará en la sala "una competencia por ser los mejores, y entre los mismos docentes surge la necesidad por demostrar sus capacidades. Es una gran oportunidad para mejorar nuestro trabajo". Palabras y relación clave: más competencia-más calidad.

Quien haya conocido la zona de Iloca-Duao-La pesca, en general puede entender como razonable la fusión de escuelas tan próximas (no más de 5 kilómetros en cada punto). Incluso en bicicleta, acceder a una localidad desde la otra no toma mucho tiempo. Sin embargo, es muy probable que a esas escuelas asistan también niños de otras localidades cercanas pero situadas más allá de Duao o hacia el interior (por ejemplo, en Infiernillo o hacia el interior del estero de Pichibudi). En tales casos, es evidente que el acceso a la escuela se ha hecho un poco más difícil. Cabe la pregunta: ¿y esos niños?

Por otro lado, haciendo abstracción del entusiasmo militante del periodista, parece prudente atender algunos puntos:

  • La aceptación de una medida en contextos de emergencia o crisis no debe ser considerada como pronóstico de igual respaldo en contextos de normalidad. Es necesario analizar las implicancias de estas medidas más allá de esta etapa.
  • Lo anterior también sirve para revisar la estrategia y el procedimiento: cuanto más normalizada la situación, más indispensable se hace abrir espacios de conversación con la comunidad sobre las diversas aristas que tiene el cierre de una escuela y/o el traslado de su matrícula a otra cercana.
  • La instalación de escuelas de emergencia (como la de Iloca) debe ser entendida como tal: una escuela modular para normalizar el servicio educativo. Pero ella no puede ser aceptada como la solución definitiva. Para esta solución, la comunidad toda (y no sólo el alcalde, los donantes del sector privado y los personeros del MINEDUC) debe integrarse a la discusión.


(la imagen es del blog http://camino-del-sur.blogspot.com/2009/09/18-19-celebracion-de-nuestras-fiesta.html)

jueves, 25 de marzo de 2010

Mejorar la calidad de las escuelas afectadas por el terremoto

Un mail del Boletín "Educar" que divulga Gregory Elaqcua, subdirector del Centro de Políticas Comparadas en Educación (CPCE), informa que han publicado un informe de política (cuya versión completa en PDF se puede descargar en el sitio del CPCE) donde exponen datos y argumentos acerca de las escuelas afectadas por el terremoto reciente, proponiendo además seis medidas. Éstas son:

  1. Entregar una subvención "terremoto" o recursos focalizados transitorios a las escuelas afectadas para incentivar a sostenedores a hacerse cargo de las mismas, asumiendo que en el caso de los municipios, el terremoto impone una carga financiera muy pesada que exigirá recursos no disponibles, dado que la mayoría de las comunas afectadas son pobres.
  2. Acelerar la aprobación de la Ley de Aseguramiento de la Calidad, a objeto de aumentar la autonomía de los establecimientos, establecer estándares y hacerlos exigibles también a estos establecimientos.
  3. Implementar un sistema de escuelas concesionadas, esto es, entregar su administración a corporaciones o entidades privadas que acrediten idoneidad y resultados de gestión y aprendizaje. La referencia citada por el CPCE son las "charter school", de creciente difusión e impacto relativo en Estados Unidos (ver especialmente el reciente informe sobre la experiencia en Nueva York, cuya base de conformación de matricula fue un sorteo ciego para reducir el eventual efecto "selección" en los resultados).
  4. Implementar un subsidio o voucher de transporte para que los niños asistan a escuelas cercanas, inclusive a establecimientos pagados.
  5. Generar incentivos para atraer docentes de calidad con vocación de servicios, que estén dispuestos a trabajar en esos sectores por un plazo razonable para incidir en los resultados de aprendizaje de los alumnos. El referente de esta medida es EnseñaChile, iniciativa de reclutamiento de profesionales no docentes que desean enseñar en liceos pobres. A la vez, se debe implementar un sistema de incentivos para retener a los buenos profesores que se desempeñan en las escuelas afectadas por el sismo.
  6. Mejorar las capacidades de gestión de dichas escuelas, promoviendo la llegada de buenos directores y capacitando a los equipos de gestión, mediante convenios con instituciones de reconocida experiencia en estos procesos formativos.

Junto con estas propuestas, el informe es categórico en advertir que no caben soluciones únicas para estas escuelas, pese a la urgencia de restablecer el servicio educativo. Habrá tantas soluciones como escuelas afectadas. Lo que corresponde, por tanto, es un análísis ágil pero riguroso de cada escuela en su contexto para definir la estrategia de mejora respectiva.


(la fotografía proviene del sitio http://www.plataformaarquitectura.cl/2010/03/19/nueva-escuela-modular-en-iloca/)

La versión completa en formato PDF se puede descargar en el sitio del CPCE.

despido de docentes en escuelas de bajos resultados

Una nota de El País, informa de la propuesta del gobierno de Obama para presionar a los docentes de escuelas con bajos resultados. La medida en concreto es la posibilidad de despido masivo cuando los resultados en pruebas federales las sitúen en el veintil inferior (esto es, que serían parte del 5% de aquellas que obtienen los más bajos resultados) y se sumaría a otras que implican la intervención directa en sus procesos de gestión y enseñanza. En contraste, para las escuelas de buenos resultados, se prevé mayores aportes en fondos.

Como se recuerda, en el contexto de la llamada "ley SEP" (o de subvención escolar preferencial ) estas propuestas también fueron discutidas como parte de la estructura de incentivos y presión por los resultados en escuelas a las que asisten alumnos vulnerables o en riesgo educaiivo. A la vez, en el proyecto de ley que crea la Agencia de Aseguramiento de la Calidad también se incluyen medidas similares.


(la imagen anexada acá es la que también acompaña la nota en el diario español)

martes, 23 de marzo de 2010

Cambios al sistema escolar y terremoto

Se ha venido ampliando la discusión sobre la racionalidad del sistema escolar público en los escenarios desvastados por el terremoto-tsunami. En general, el argumento ha sido que se puede aprovechar la necesidad de reconstrucción de infraestructura educativa como una oportunidad para re-organizar la oferta educativa, articulando criterios de eficiencia económica con otros de gestión institucional y pedagógica (por ejemplo, generando núcleos o sistemas educativos o redes de establecimientos que posibiliten el encuentro e intercambio de experiencia, la generación de equipos de trabajo y la configuración de centros de recursos).

En una línea algo distinta, pero también reconociendo que el terremoto genera una ventana de oportunidad para intervenir el sistema escolar, la columna de Abraham Madgenzo aboga por propiciar espacios de verdadero encuentro entre estudiantes de diverso origen socio-cultural, mediante la integración de estudiantes cuyas escuelas o liceos se han visto afectados por el sismo, a establecimientos privados pagados.

(la imagen es de Educarchile)